El partido del domingo fue la muestra que Falcioni supo exactamente porqué ganó y a que juega su equipo. En cambio, Almeyda, no tuvo ni una mínima idea de lo que pasó durante los 180 minutos que enfrentaron a River y Boca por los torneos de verano. El gol de Mouche, una replica táctica del primer gol de Blandi en Chaco, incluyendo a un defensor de River mirando pasar al cometa Halley, habla por si solo. Una terrible sensación de deja vu se apoderó de los hinchas de River que, ahí mismo, ya adivinaban como terminaría la cosa, aun, cuando faltaba un tiempo y medio.
Al finalizar el partido, el DT, los jugadores y muchos hinchas en las redes se lamentaban por el resultado. Se habló mucho de injusticia. El lugar común fue “jugamos bien y perdimos”. Es cierto, River tuvo la pelota mucho tiempo que su rival, pero ya todos sabemos que eso no es lo mismo que jugar bien. River se llenó de toques intrascendentes en el mediocampo y no llegó tan claramente, con algunas excepciones derrochadas por Cavenaghi, que anduvo muy lento, seguro porque aún está pagando el precio de la pretemporada.
Pero, además, River no tuvo la pelota más tiempo que su rival solo porque se la ganó en un duro combate en el medio de la cancha. Nada más errado que pensar eso. Boca nos prestó la pelota. Nos dejó venir para matarnos de contra, luego cerrarse atrás y esperar el pitazo final. Eso es Boca (ayer y hoy). Así salió campeón, festejando triunfos, como frente a Tigre, con un gol en contra y sobre la hora. Ahí está su esencia antifutbolera y por eso siempre fuimos distintos a ellos. Eso si, cuando tienen una, te la mandan a guardar. No te perdonan. River, en cambio, tiene a Funes Mori, delantero de mucha voluntad y pésima puntería y a Andrés Ríos, que en cuatro torneos lleva menos goles que los que hizo Fabbiani en menos de uno.
Almeyda cambió de nombres y de esquema una vez más. Esta situación se viene repitiendo desde el torneo pasado (y del otro también) Sacó a Ponzio de la derecha y lo puso a Sánchez que fue el mejor de los nuestros. La pregunta que no deja de sonar es ¿para que lo trajeron? Ponzio y Gonzáles fueron dos puntos muy flojos del partido. Otro error fue poner a Trezeguet de movida. Trezeguet ya es un tipo grande, con mucha inactividad encima y en una parada difícil como un River – Boca tan cuesta arriba. Pareció que el DT lo puso para salvar la situación desesperadamente y así terminó. Ojalá se recupere pronto. Necesitamos recambio arriba.
Boca es el campeón de la A y, sin duda y aunque duela, el mejor equipo del país en calidad de sus jugadores. La responsabilidad de ganar ambos encuentros era de ellos. ¿Por qué salimos a atacar a lo loco, con delanteros que no hacen goles y un medio que no paraba a nadie? ¿Por qué hicimos el juego que ellos querían? ¿Qué teníamos que demostrar a esta altura del partido?
Ahora los partidos sin puntos se terminaron. El partido con Almirante Brown es importante. Es el inicio de la recta final hacia el ascenso. No podemos perder más puntos. La paciencia tiene un límite.